Hace algunos días recibí de regalo el libro “Yo, Robot”, de Isaac Asimov. En el capítulo 1 (“Robbie”), este pródigo escritor muestra la relación que podría llegar a darse con un robot, llegando a mezclar sentimientos propios del ser humano. ¿Llegará el humano a tener dichos sentimientos con las máquinas? o ¿mientras no sea ser vivo no “mereceria” tal manifestación de afecto?
¿Qué pasó con algunas personas que jugaron el conocido “tamagotchi”? Conozco a varias que sentían un afecto con dicha mascota virtual, y la trataban con cariño y dedicación. Si esto pasó con algo virtual, también podría llegar a pasar con una entidad física que emulara algunas actitudes inteligentes.
Arriba a la izquierda, quizás una de las portadas de la edición original, que data de 1950; a la derecha, Gloria con su amigo Robbie.
